Una secadora excesivamente caliente suele tener poco flujo de aire por filtro de pelusa, conducto obstruido o salida exterior bloqueada, aunque también pueden fallar sensores o controles. El calor anormal no debe ignorarse porque la pelusa es combustible: detén el uso si hay olor a quemado, humo o carcasa demasiado caliente.
Limpia el filtro de pelusa y comprueba que el aire salga
Retira pelusa antes o después de cada carga según el manual. Con la secadora funcionando solo si no hay señales de peligro, comprueba desde el exterior que la compuerta abre y sale aire con fuerza razonable.
Revisa el conducto visible por aplastamiento u obstrucción
Un tubo flexible aplastado detrás de la máquina restringe aire igual que la pelusa. No uses materiales de ventilación no autorizados y no introduzcas herramientas a ciegas en conductos largos o inaccesibles.
Cargas muy grandes también retienen calor y humedad
Si el tambor está tan lleno que la ropa no cae libremente, el secado se alarga y el calor circula peor. Reduce la carga y usa el ciclo indicado para el tejido antes de asumir una avería interna.
Sobrecalentamiento persistente necesita revisión interna
Termostatos, sensores o relés pueden fallar y mantener calor cuando no corresponde. Si ventilación y carga están bien pero la secadora sigue demasiado caliente, desconéctala y pide servicio en vez de puentear controles térmicos.
Fuentes
- American Cleaning Institute — Laundry Basics — Buenas prácticas de lavado, clasificación, carga, dosificación y cuidado según etiquetas.