La pudrición de raíces ocurre cuando tejido radicular dañado y microorganismos prosperan en condiciones demasiado húmedas y con poco oxígeno. Tratarla implica retirar tejido muerto, corregir drenaje y conservar tanta raíz sana como sea posible, no desinfectar la planta a ciegas.
Saca la planta y compara raíces sanas con podridas
Raíces sanas suelen ser firmes para esa especie; las podridas se deshacen, están viscosas o tienen olor desagradable. Retira sustrato con suavidad para no romper raíces que todavía funcionan.
Corta solo tejido claramente muerto
Usa tijeras limpias y desinfectadas según una práctica adecuada y corta hasta encontrar tejido firme. No elimines raíces sanas solo para que el cepellón quede simétrico; la planta necesita superficie radicular para recuperarse.
Replanta en sustrato y recipiente con drenaje real
Elige una mezcla aireada adecuada para la especie y una maceta con agujeros funcionales. No pongas una capa de piedras como sustituto del drenaje ni dejes agua acumulada en un cubremacetas cerrado.
Reduce estrés mientras se forman raíces nuevas
Mantén la luz apropiada, evita abonado fuerte inmediato y riega solo cuando el sustrato llegue al nivel de sequedad que necesita la planta. Si casi todas las raíces están perdidas, puede ser más realista propagar una parte sana que esperar una recuperación completa.
Fuentes
- University of Minnesota Extension — Houseplants — Orientación sobre riego, salud de raíces, luz y recuperación de plantas de interior.