No existe un número obligatorio para todas las casas. El principio energético es sencillo: una temperatura interior menor reduce la diferencia con el exterior y, por tanto, la pérdida de calor.
Empieza por la temperatura cómoda más baja
Ajusta gradualmente y ten en cuenta bebés, mayores, personas enfermas y riesgo de humedad o congelación de tuberías en ausencias largas.
Reduce cuando duermes o no hay nadie si el sistema lo permite
Una programación evita calentar una casa vacía al mismo nivel. Las bombas de calor pueden requerir retrocesos más moderados para no activar calor auxiliar ineficiente.
No uses el termostato como acelerador
Subir mucho la consigna no hace que una calefacción normal caliente más rápido; solo prolonga el ciclo hasta un objetivo mayor.
Las habitaciones desiguales indican otro problema
Si una está a 18 °C y otra a 24 °C con la misma consigna, revisa distribución, radiadores, conductos, aislamiento y entradas de aire antes de seguir elevando todo el sistema.
Controla humedad y ventilación
Una casa muy húmeda puede sentirse fría y desarrollar condensación. No bloquees ventilación necesaria para ahorrar calor.
Elige una consigna que las personas toleren bien y después optimiza horarios y pérdidas del edificio; eso es más útil que perseguir una cifra universal.
Fuentes
- U.S. Department of Energy — Home Heating Systems — Funcionamiento, eficiencia, controles y mantenimiento de sistemas de calefacción.