Un wifi lento puede deberse a la conexión de internet, la distancia al router, interferencias, demasiados dispositivos o un equipo antiguo. Primero separa si el problema es del wifi o de la línea.
Compara por cable y por wifi si puedes
Si un equipo por cable también va lento, el cuello de botella puede estar en el proveedor, módem o plan. Si solo falla wifi, céntrate en cobertura e interferencias.
Prueba cerca y lejos del router
Una mejora grande al acercarte señala cobertura. Paredes densas, plantas, metal y varias plantas del edificio pueden debilitar la señal.
Mira si el problema ocurre a ciertas horas
Copias de seguridad, streaming, consolas y videollamadas pueden saturar la red. Si todos los dispositivos se ralentizan juntos, busca tráfico compartido.
Reinicia con criterio y actualiza
Reiniciar módem y router puede resolver fallos temporales, pero no arregla mala cobertura. Mantén firmware actualizado y considera reposicionar o sustituir equipos obsoletos si el patrón persiste.