Cuando la secadora enciende pero el tambor se queda quieto, el sonido importa. Un motor que zumba, un clic seguido de silencio o un tambor que gira a mano con demasiada facilidad no cuentan la misma historia.
Descarta primero una carga demasiado pesada
Apaga la máquina, saca parte de la ropa y vuelve a probar una carga pequeña. Edredones mojados, alfombras o prendas muy pesadas pueden exigir más par del que el equipo puede mover con normalidad.
Con la secadora apagada, busca una obstrucción evidente
Una prenda, cordón o pequeño objeto puede quedar atrapado en el borde del tambor. No metas herramientas ni manos en zonas que no sean accesibles desde la puerta.
La sensación al girar el tambor es una pista, no una prueba definitiva
Con el aparato desconectado, algunos tambores ofrecen una resistencia suave. Si de repente gira muchísimo más libre que antes, una correa rota es posible. Si está muy duro, podría haber un rodillo, polea u objeto bloqueando el movimiento.
Un zumbido sin giro puede señalar motor o atasco
No mantengas el motor zumbando durante varios intentos: puede calentarse. Si una carga ligera no cambia nada, deja de probar.
La reparación suele exigir abrir el aparato
Correa, polea tensora, rodillos y motor están dentro del gabinete. Si hay olor a quemado, chispas, calentamiento anormal o el interruptor automático salta, desconecta inmediatamente. Una secadora que calienta sin girar tampoco debe dejarse funcionando: la ropa puede sobrecalentarse.
Antes de llamar, anota si el motor se oye, si el tambor ofrece resistencia al girarlo desconectado y si el problema apareció de golpe. Esas tres pistas suelen orientar mucho el diagnóstico.
Fuentes
- U.S. Consumer Product Safety Commission — Clothes Dryer Safety — Prevención de incendios en secadoras, retirada de pelusa, ventilación y uso seguro.