Una hoja amarilla no identifica por sí sola el problema. Importa qué hojas cambian primero, si el sustrato está mojado o seco y si la planta recibe la luz adecuada.
Comprueba humedad antes de regar otra vez
Raíces con exceso de agua pueden perder oxígeno y amarillear hojas; una planta demasiado seca también puede hacerlo. Toca o mide el sustrato antes de decidir.
Mira qué hojas amarillean
Una hoja vieja ocasional puede ser normal. Amarilleo rápido de muchas hojas, brotes nuevos pálidos o manchas con bordes definidos apuntan a problemas distintos.
Revisa luz, drenaje y raíces
Una maceta sin salida, raíces compactadas o un cambio brusco de luz pueden alterar el equilibrio de la planta. Corrige primero las condiciones básicas antes de fertilizar.
No fertilices a ciegas
Deficiencias existen, pero añadir abono a raíces estresadas puede empeorar el problema. Identifica especie, patrón de amarilleo y condiciones antes de suplementar.
Fuentes
- University of Minnesota Extension — Watering houseplants — Riego, drenaje y señales de estrés hídrico en plantas de interior.