Si una puerta de garaje abre pero no cierra, los sensores de seguridad, una obstrucción en el recorrido, el ajuste de límites o un problema mecánico son causas frecuentes. Empieza por despejar el hueco y revisar sensores desde fuera; no anules un sistema de reversa para obligar a cerrar.
Despeja completamente el recorrido
Retira bicicletas, cajas, hielo, piedras y cualquier objeto cerca del umbral o raíles. Un objeto pequeño puede activar la seguridad o impedir que la puerta se asiente sin que sea evidente desde el mando.
Limpia y alinea los sensores de seguridad
Los sensores cerca del suelo deben verse entre sí. Limpia lentes con suavidad, comprueba que soportes no estén golpeados y observa indicadores del fabricante; no puentees ni tapes el sistema para mantener la puerta cerrando.
Prueba el botón mural para separar problemas del mando
Si solo falla el mando remoto, revisa programación, pila e interferencias. Si el botón mural también falla, céntrate en sensores, control y mecanismo en vez de comprar un mando nuevo.
Una puerta torcida, atascada o con cable suelto necesita servicio
No fuerces una puerta que baja inclinada, salta del raíl o muestra muelles o cables dañados. Esos componentes soportan gran tensión; deja de usar el motor hasta que la parte mecánica se repare.