Una puerta de garaje que no abre puede tener el motor sin corriente, el mando desprogramado, el carro desconectado o una avería mecánica en muelles, cables o rodillos. Si el motor intenta levantar pero la puerta apenas se mueve, no sigas forzando: una puerta pesada con muelle roto puede ser peligrosa.
Comprueba si el motor recibe corriente
Prueba la luz del motor o el botón mural y revisa un enchufe accesible o un disyuntor desde un lugar seguro. Si el circuito vuelve a saltar, no insistas con reinicios.
Distingue fallo del mando de fallo del sistema
Si el botón de pared funciona pero el mando no, revisa pila, bloqueo de vacaciones y programación del mando. Si ninguno funciona, el problema está más arriba en alimentación, control o mecanismo.
Mira muelles y cables desde una distancia segura
Un muelle con separación visible o cable suelto puede impedir levantar el peso de la puerta. No toques, tenses ni desmontes muelles o cables; almacenan mucha energía y requieren técnico especializado.
No uses el motor para levantar una puerta anormalmente pesada
Si al desacoplar el motor según el manual la puerta resulta muy pesada o no se mantiene, vuelve a dejarla cerrada si puedes hacerlo con seguridad. El motor no está diseñado para sustituir un sistema de contrapeso averiado.