Una caldera que pierde presión de forma repetida suele tener una fuga en el circuito, una válvula de seguridad que descarga o un problema en el vaso de expansión. Rellenarla cada pocos días oculta el síntoma, pero no corrige la causa.
Anota cuándo baja y cuánto
Comprueba el manómetro en frío a la misma hora durante varios días. Una caída lenta constante sugiere pérdida; cambios grandes entre frío y caliente pueden orientar hacia el vaso de expansión o control de presión.
Busca fugas visibles en radiadores y tuberías
Revisa válvulas, purgadores, uniones y manchas húmedas sin desmontar carcasas de la caldera. Pequeñas fugas pueden evaporarse sobre tuberías calientes y dejar solo corrosión o marcas minerales.
Revisa el tubo de descarga exterior si es visible
Un tubo que gotea al exterior puede indicar que la válvula de seguridad ha abierto por sobrepresión o no vuelve a sellar. No tapes esa salida: es un dispositivo de seguridad.
Una pérdida recurrente necesita servicio
Si no hay fuga accesible o la presión sigue cayendo tras rellenar correctamente una vez, un técnico debe revisar vaso de expansión, válvula de seguridad, intercambiador y circuito. No abras la carcasa ni intervengas componentes de gas.
Fuentes
- U.S. Department of Energy — Home Heating Systems — Funcionamiento, controles y mantenimiento general de sistemas domésticos de calefacción.