Una planta mustia no siempre necesita más agua. Puede decaer por sustrato demasiado seco, raíces saturadas, calor, frío, daño radicular o pérdida reciente de raíces. Antes de regar, toca el sustrato y observa si tallos y hojas están blandos, secos o amarillentos.
Comprueba la humedad antes de añadir agua
Introduce un dedo o una varilla en la capa superior según el tipo de planta. Si está seca y la maceta pesa poco, puede faltar agua; si está empapada y pesada, regar más empeoraría la falta de oxígeno en raíces.
Observa hojas y tallos para distinguir deshidratación de pudrición
Hojas lacias pero todavía flexibles con sustrato seco encajan con deshidratación; tallos blandos, olor agrio o raíces oscuras con sustrato mojado orientan hacia pudrición. Las dos situaciones requieren respuestas opuestas.
Revisa cambios recientes de luz y temperatura
Sol directo nuevo, aire caliente de una rejilla, una ventana fría o una mudanza pueden hacer que la planta pierda agua más rápido o sufra estrés. Corrige el ambiente antes de cambiar fertilizante o trasplantar por impulso.
Si no se recupera, examina raíces y drenaje
Una maceta sin salida, raíces compactadas o sustrato degradado pueden mantener el problema. Si hay tejido blando y negro, retira solo raíces claramente dañadas con herramientas limpias y usa una mezcla adecuada; una planta muy deteriorada puede no recuperarse.
Fuentes
- University of Minnesota Extension — Houseplants — Cuidados, síntomas habituales y manejo de plantas de interior.