El consumo de un aire acondicionado depende de su potencia eléctrica, eficiencia, tamaño, temperatura exterior y horas reales de funcionamiento. La cifra de la placa o ficha técnica indica una referencia de potencia, pero el coste mensual se estima mejor con kilovatios, horas de uso y precio local de la electricidad.
Busca la potencia de entrada, no solo la capacidad de frío
En la etiqueta pueden aparecer vatios o amperios además de la capacidad térmica. Para calcular energía necesitas la potencia eléctrica consumida; las unidades térmicas británicas por hora (BTU/h) describen capacidad de refrigeración, no consumo eléctrico directo.
Convierte potencia y horas en kilovatios-hora (kWh)
Divide los vatios entre 1000 para obtener kilovatios y multiplícalos por las horas de funcionamiento. Un equipo de 1,5 kW que realmente funciona 6 horas consume aproximadamente 9 kilovatios-hora (kWh) ese día; los ciclos del compresor pueden reducir el tiempo efectivo.
El termostato y el clima cambian mucho el resultado
Una diferencia grande entre interior y exterior, mala estanqueidad o filtros cargados hacen trabajar más al sistema. Comparar días similares y lecturas del contador ofrece una estimación más real que asumir que consume potencia máxima todo el tiempo.
La eficiencia importa al comparar equipos
Dos equipos con igual capacidad pueden usar distinta electricidad. Usa la métrica de eficiencia indicada para tu mercado y compara modelos de tamaño adecuado; sobredimensionar o infradimensionar también puede perjudicar confort y consumo.
Fuentes
- Departamento de Energía de EE. UU. — Energy Saver — Eficiencia energética doméstica, climatización y consumo de equipos.