Trasplantar una planta de interior consiste en moverla a un recipiente ligeramente mayor o renovar el sustrato sin dañar raíces más de lo necesario. El objetivo no es ponerla en la maceta más grande posible, sino recuperar espacio de raíces, drenaje y estructura del sustrato.
Elige una maceta solo un poco mayor
Un recipiente de unos pocos centímetros más de diámetro suele bastar cuando las raíces han llenado la maceta. Saltar a un volumen enorme deja mucho sustrato húmedo alrededor de una masa radicular pequeña y aumenta riesgo de exceso de agua.
Humedece ligeramente y extrae sin tirar del tallo
Riega con moderación antes si el cepellón está completamente seco y desliza la planta sujetando la maceta, no tirando del tallo. Afloja raíces que dan vueltas solo lo necesario y corta únicamente tejido muerto o podrido.
Usa sustrato y drenaje adecuados a la especie
La mezcla debe retener y drenar según las necesidades de la planta. No tapes el agujero con materiales que impidan salida de agua y evita una capa de piedras como sustituto de un sustrato bien estructurado.
Recoloca a la misma profundidad y ajusta el riego
No entierres el tallo más de lo que estaba salvo que la especie lo tolere. Riega para asentar el sustrato cuando corresponda y después espera a que la zona radicular se acerque al nivel de humedad normal antes del siguiente riego.
Fuentes
- University of Minnesota Extension — Houseplants — Cuidados de plantas de interior, raíces, sustrato, riego y trasplante.