Una grieta fina y estable en el acabado puede repararse, pero antes hay que comprobar que no esté creciendo ni acompañada de deformación. Reparar una grieta activa sin entender el movimiento suele hacer que reaparezca.
Marca y observa antes de tapar
Haz una foto con fecha y mide aproximadamente anchura y longitud. Si la grieta es nueva, diagonal, se abre rápidamente o coincide con puertas que ya no cierran, pasa primero al diagnóstico de gravedad.
Retira material suelto y abre solo lo necesario
Raspa pintura o yeso desprendido hasta encontrar bordes firmes. En una fisura muy fina puede bastar un compuesto flexible o de reparación; agrandarla de forma agresiva debilita acabado sano sin aportar ventaja.
Usa cinta o malla cuando el sistema lo requiera
En juntas de pladur o grietas algo más abiertas, una cinta compatible ayuda a repartir movimiento. Cubre con capas finas de compuesto, deja secar y extiende cada capa algo más allá del borde.
Si reaparece, deja de tratarla como un defecto cosmético
Una grieta que vuelve en el mismo sitio puede indicar movimiento, humedad o una junta mal resuelta. Antes de rellenar otra vez, identifica la causa y pide valoración si hay señales estructurales.