Limpieza

Cómo limpiar una escoba

Una escoba sucia vuelve a repartir pelo, polvo y grasa por el suelo. El mantenimiento empieza retirando residuos atrapados entre cerdas, continúa con un lavado solo si el material lo tolera y termina con secado completo para que el cabezal no conserve olor ni se deforme.

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Una escoba sucia vuelve a repartir pelo, polvo y grasa por el suelo. El mantenimiento empieza retirando residuos atrapados entre cerdas, continúa con un lavado solo si el material lo tolera y termina con secado completo para que el cabezal no conserve olor ni se deforme.

Retira pelo y hilos de las cerdas

Usa peine viejo, guantes o una herramienta roma para sacar material desde la base hacia las puntas. No tires con tanta fuerza que arranques grupos de cerdas o aflojes su anclaje.

Lava solo un cabezal que admita agua

Plástico sintético suele soportar agua tibia y detergente suave, mientras madera, fibras naturales o uniones pegadas pueden deformarse. Consulta fabricante y evita remojar el mango o casquillo si no están diseñados para ello.

Aclara bien para no dejar película

El detergente residual hace que polvo se adhiera más rápido. Aclara hasta que no haya espuma y sacude el exceso de agua sin golpear el cabezal contra una superficie dura.

Seca con las cerdas sin soportar peso

Cuelga la escoba o apoya el cabezal de forma que las cerdas no queden dobladas mientras secan. Si el mango está flojo, la base agrietada o las cerdas se desprenden, sustituye o repara antes de seguir usando.

Fuentes