Los trapos de limpieza no son todos equivalentes: uno usado con agua jabonosa se puede lavar de forma normal, mientras que un paño empapado en disolvente, aceite, combustible o ciertos productos necesita otro manejo. Antes de meterlos juntos en la lavadora hay que saber qué sustancias contienen.
Clasifica los trapos por lo que han absorbido
Separa paños de polvo y limpiadores suaves de los que tienen grasa, pintura, disolvente, pesticidas o contaminación biológica. La etiqueta del producto utilizado indica si el residuo puede lavarse, requiere eliminación especial o no debe entrar en una lavadora doméstica.
No mezcles residuos químicos incompatibles
Un trapo con lejía no debe combinarse con residuos ácidos o amoniacales. Si no sabes qué producto contiene un paño, no lo mezcles con otros hasta identificarlo o eliminarlo según las instrucciones locales.
Los trapos aceitosos pueden tener riesgo de incendio
Algunos aceites de acabado y productos combustibles generan calor durante oxidación o secado. No los amontones ni los metas en una secadora caliente; sigue las instrucciones del producto y las normas locales para almacenamiento y eliminación segura.
Lava y seca los paños domésticos solo cuando sea apropiado
Para suciedad doméstica normal, usa el programa y temperatura que admitan los tejidos y el tipo de contaminación. Limpia después la lavadora si la carga dejó residuos y no reutilices un paño que conserva olor químico fuerte tras lavarlo.
Fuentes
- American Cleaning Institute — Cleaning Tips — Métodos de limpieza doméstica, uso y dosificación de productos y compatibilidad con materiales.