Una puerta de armario que no cierra puede estar desalineada, rozar con otra puerta, tener una bisagra floja o quedar bloqueada por un estante, cajón o cierre. Antes de mover tornillos, mira exactamente dónde se detiene: esa pista evita ajustar una bisagra que en realidad está bien.
Comprueba si algo bloquea físicamente la puerta
Retira objetos que sobresalgan y confirma que cajones y estantes estén completamente asentados. Si el problema apareció después de reorganizar el armario, una obstrucción es más probable que una bisagra desajustada.
Aprieta tornillos flojos antes de ajustar geometría
Sujeta la puerta para quitar peso de la bisagra y aprieta tornillos que estén claramente flojos sin pasarlos de rosca. Si un tornillo gira sin agarrar, el agujero puede estar dañado y necesita reparación antes de seguir ajustando.
Identifica si roza arriba, abajo o con la puerta vecina
Las bisagras europeas suelen permitir pequeños ajustes lateral, vertical y de profundidad. Haz un cambio mínimo cada vez y comprueba el cierre, porque mover dos ejes a la vez puede empeorar la alineación.
Revisa cierre y bisagra si la puerta queda rebotando
Un imán, pestillo o mecanismo de cierre suave mal colocado puede impedir que la puerta llegue a su posición. Si la bisagra está doblada o el mecanismo tiene holgura interna, sustituir la pieza suele ser más estable que forzar el ajuste.