Una tubería congelada debe calentarse de forma gradual y controlada. Antes de aplicar calor, identifica la sección afectada y prepárate para cerrar el agua, porque una grieta puede empezar a perder en cuanto el hielo se derrite.
Abre el grifo conectado a la tubería
Deja abierto el lado frío o caliente correspondiente para que el agua y el vapor tengan salida al descongelarse. Si no sabes qué tramo alimenta ese grifo, localiza primero la zona fría antes de calentar al azar.
Empieza a calentar desde el lado del grifo
Avanza desde la parte descongelada hacia el bloqueo con un secador de pelo, toallas tibias o una almohadilla térmica adecuada. Este orden permite que el agua derretida escape en lugar de quedar atrapada detrás del hielo.
No uses llama ni calor extremo
Un soplete, una llama abierta o un calentamiento agresivo puede provocar incendio, dañar tuberías y crear vapor a presión. Tampoco uses aparatos eléctricos donde haya agua acumulada o riesgo de contacto con humedad.
Comprueba fugas mientras vuelve el caudal
Observa juntas y paredes cercanas cuando empiece a salir agua. Si aparece una fuga, cierra el suministro principal. Una tubería empotrada, una rotura visible o un tramo inaccesible es motivo para llamar a un profesional.
Fuentes
- American Red Cross — Preventing and Thawing Frozen Pipes — Prevención de tuberías congeladas y métodos de descongelación gradual sin llama abierta.