Cocina

Cómo limpiar el lavavajillas

Vacía el lavavajillas, limpia primero el filtro y los brazos aspersores, y pasa un paño por juntas y bordes de la puerta. Después utiliza un ciclo o limpiador de mantenimiento solo si lo recomienda el fabricante. No uses detergente manual ni mezcles limpiadores.

6 min de lectura

Cuando el lavavajillas empieza a oler raro o deja pequeños restos en platos que antes salían impecables, es fácil pensar que “ya no lava bien”. Muchas veces el problema es más sencillo: la máquina está intentando reutilizar agua a través de un filtro cargado de residuos, brazos aspersores parcialmente obstruidos o zonas de la puerta que nunca reciben un lavado directo.

Una limpieza completa empieza por esas piezas, no por echar un producto perfumado y cerrar la puerta. Primero retira la suciedad física; después, si el fabricante lo recomienda, utiliza un ciclo de mantenimiento o limpiador específico.

Vacía la máquina y mira el fondo antes de hacer nada

Retira las cestas y observa la zona alrededor del filtro. Un hueso de aceituna, una etiqueta, un trozo de vidrio o una acumulación de restos puede interferir con el drenaje o la circulación del agua. Si ves vidrio roto, utiliza guantes resistentes y evita meter la mano a ciegas en el sumidero.

Antes de desmontar el filtro o los brazos, consulta el manual. La mayoría de los lavavajillas actuales tienen filtros extraíbles, pero la forma de desbloquearlos cambia entre marcas y modelos.

El filtro es el punto de partida

El filtro impide que los restos grandes lleguen a la bomba y ayuda a que las partículas no vuelvan a depositarse sobre la vajilla. Precisamente por eso termina acumulando suciedad.

Retíralo según las instrucciones del fabricante. En muchos modelos se gira y se levanta desde el fondo de la cuba. Enjuágalo con agua corriente templada y, si hay residuos adheridos, utiliza jabón suave y un cepillo blando. Evita estropajos metálicos o cepillos agresivos que puedan dañar la malla.

Antes de colocarlo de nuevo, revisa el alojamiento y retira cualquier resto visible. Vuelve a bloquearlo correctamente. Un filtro mal montado no es un detalle: puede permitir que partículas lleguen a la bomba o vuelvan a circular por la máquina.

Los brazos aspersores necesitan orificios libres

Si el filtro está razonablemente limpio pero algunos platos salen con suciedad seca, observa los brazos giratorios. Restos de comida o depósitos minerales pueden tapar algunos orificios y alterar la dirección del agua.

Cuando el modelo permita retirarlos, sácalos y enjuágalos con agua templada. Bosch, por ejemplo, recomienda liberar los orificios obstruidos con un palillo. No los ensanches con brocas ni objetos metálicos gruesos: los pequeños chorros están diseñados con un tamaño y dirección concretos.

Comprueba también que los brazos pueden girar sin chocar con platos altos, tablas o utensilios que sobresalen de la cesta. A veces el “problema de limpieza” empieza simplemente con una carga que bloquea el giro.

La junta y el borde de la puerta no se limpian solos

El interior central recibe chorros de agua durante cada ciclo, pero la junta de goma, las bisagras y ciertos bordes de la puerta quedan fuera de la zona de lavado. Limpia estas superficies con un paño húmedo y un poco de jabón suave si es necesario.

Presta atención a la parte inferior de la puerta, donde pueden acumularse grasa y restos sin que se vean con la máquina cerrada. Seca después la junta para que no quede una película pegajosa.

Si hay cal, el problema no es exactamente el mismo que si hay grasa

Una película blanquecina, vasos opacos o depósitos duros alrededor de los orificios pueden indicar agua dura. Un olor graso y una película marrón apuntan más a residuos de comida y detergente.

No conviene tratar ambas cosas improvisando mezclas. Algunos fabricantes ofrecen descalcificadores o limpiadores específicos y detallan cómo utilizarlos. Sigue esas indicaciones y nunca combines productos distintos dentro de la máquina. En especial, no mezcles productos que contengan lejía con ácidos o vinagre.

El detergente de lavar platos a mano no sirve para el lavavajillas

Parece obvio hasta que falta una pastilla y alguien decide “poner solo un poco” de jabón de fregadero. El detergente manual está diseñado para generar espuma; el lavavajillas necesita un producto de baja espuma. Una pequeña cantidad de jabón manual puede llenar la cuba de espuma y provocar fugas o un ciclo caótico.

Si te has quedado sin detergente específico, es mejor esperar que sustituirlo por jabón para lavar a mano.

Después de limpiar las piezas, ejecuta el mantenimiento que indique el fabricante

Con filtro y brazos bien colocados, puedes realizar un ciclo de limpieza en vacío si tu máquina lo contempla. Utiliza el programa y el producto recomendados por el fabricante. Algunas marcas sugieren limpiadores de máquina periódicos; otras establecen instrucciones diferentes según dureza del agua y uso.

Al terminar, deja que la máquina se ventile y comprueba que no queden restos de producto.

¿Cada cuánto hay que limpiar el lavavajillas?

La frecuencia depende mucho de cómo se cargue y de cuánta suciedad llegue a la máquina. Un filtro que recibe platos con muchos restos necesita atención más frecuente que otro en una vivienda donde se retiran bien los sólidos antes de cargar.

No es necesario enjuagar cada plato hasta dejarlo impecable antes de meterlo —eso desperdicia agua y puede ser innecesario—, pero sí conviene retirar huesos, semillas, trozos grandes, etiquetas y restos que no pueden disolverse.

Usa el estado del filtro como guía. Si está cubierto de partículas o empieza a oler, el intervalo es demasiado largo.

Cuando limpiar no resuelve el problema

Si después de limpiar filtro, brazos y junta sigue quedando agua en el fondo, la bomba hace ruidos anormales, aparece un error o la máquina no calienta ni seca como antes, ya no estás ante una simple tarea de higiene.

También merece revisión una fuga, un olor eléctrico o una máquina que dispara el automático. En esos casos, desconecta el aparato cuando sea seguro y consulta servicio técnico.

Para el mantenimiento normal, la lógica es muy sencilla: el lavavajillas limpia mejor cuando el agua puede circular libremente. Mantén limpio el filtro, deja que los brazos giren y abre sus orificios, limpia las zonas que los chorros no alcanzan y reserva los productos de mantenimiento para el final, no como sustituto de esa limpieza física.

Fuentes