Empieza midiendo humedad relativa y observando cuándo aparece el olor. Un olor que empeora tras lluvia cuenta una historia distinta que uno que aparece en verano con aire acondicionado.
Busca agua visible y marcas de recorrido
Revisa paredes de cimentación, juntas suelo-pared, ventanas, tuberías, sumideros y equipos. Eflorescencias, pintura descascarada y líneas de agua antiguas son pistas.
La condensación puede mojar superficies frías
Aire cálido y húmedo que entra en un sótano fresco puede condensar en tuberías y paredes. Ventilar con aire exterior húmedo no siempre ayuda.
Cartón, alfombras y muebles pueden guardar el olor
Materiales porosos que estuvieron húmedos pueden seguir oliendo incluso después de bajar la humedad. Separa objetos de paredes y revisa la cara inferior.
Un deshumidificador ayuda solo si se controla el agua que entra
Puede mantener la humedad en un rango razonable, pero no sustituye reparar una fuga, mejorar drenaje o corregir entrada desde el terreno.
No perfumes una fuente de moho
Si hay crecimiento visible amplio, materiales muy mojados o personas sensibles, limita exposición y valora limpieza profesional. La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) sitúa el control de humedad como la base para evitar que vuelva.
El olor desaparece de forma duradera cuando se seca el ambiente y se elimina o recupera el material que estaba húmedo.
Fuentes
- U.S. Environmental Protection Agency — A Brief Guide to Mold, Moisture and Your Home — Control de humedad, secado, materiales porosos, límites de limpieza y prevención de recurrencia del moho.