Un filtro de calefacción sucio puede reducir el caudal, aumentar el tiempo de funcionamiento y dejar una superficie visiblemente cargada de polvo. Compruébalo con el equipo apagado y compáralo con el aspecto de un filtro limpio o con el criterio del fabricante; no esperes a que esté totalmente negro para cambiarlo.
Inspecciona el filtro desde el acceso previsto para usuario
Apaga el sistema y retira el filtro según el manual. Si la cara de entrada está cubierta y el medio filtrante apenas se ve, la carga es alta.
Menor caudal y ciclos largos pueden acompañar la restricción
Habitaciones que tardan más en calentarse o rejillas con poco aire pueden aparecer con un filtro cargado. Si no mejora con un filtro correcto y limpio, la causa está en otra parte del sistema.
Comprueba tamaño, clasificación y dirección
Un filtro demasiado restrictivo, pequeño o instalado al revés también genera problemas. Sigue la flecha de flujo y la clasificación que admite el fabricante del equipo.
Ajusta la frecuencia a las condiciones de la casa
Mascotas, reformas, humo y polvo abundante cargan filtros más rápido. Revisa con más frecuencia en esas situaciones y usa el intervalo del manual como base, no como garantía de que siempre durará lo mismo.
Fuentes
- U.S. Department of Energy — Energy Saver — Información práctica sobre calefacción, filtros, climatización y eficiencia doméstica.