Un quemador de gas que no enciende suele tener la tapa mal colocada, orificios húmedos o sucios, o un electrodo de encendido que no chispea correctamente. Si hay olor intenso a gas o el quemador libera gas sin encender, la prioridad es cortar el mando y ventilar, no seguir intentando.
Apaga el mando si no enciende en pocos segundos
No dejes salir gas mientras pruebas una y otra vez. Pon el mando en apagado, espera a que se disipe el gas y sigue el procedimiento del fabricante antes de otro intento.
Comprueba tapa y piezas desmontables cuando estén frías
Una tapa descentrada o base mal asentada interrumpe la llama. Retira y recoloca piezas solo con el quemador frío y el mando apagado, respetando orientación y encaje del modelo.
Seca y limpia orificios sin agrandarlos
Después de un derrame o limpieza, la humedad puede impedir encendido. Cepilla residuos con una herramienta no metálica recomendada y deja secar; no taladres ni ensanches orificios porque altera la combustión.
Chispa ausente o irregular puede ser un fallo de encendido
Si otros quemadores funcionan y uno no chispea pese a estar limpio y seco, puede haber un electrodo o cableado defectuoso. No desmontes sistemas de gas o alta tensión; solicita servicio si el problema persiste.
Fuentes
- Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de EE. UU. (CPSC) — Home Safety — Seguridad doméstica ante aparatos de gas, incendios y riesgos de productos.