El aire interior suele sentirse muy seco en invierno porque el aire exterior frío contiene poca humedad absoluta y, al calentarlo dentro, baja la humedad relativa. Ventilación, infiltraciones y calefacción intensifican el efecto; antes de añadir un humidificador conviene medir con un higrómetro fiable.
Mide humedad relativa en lugar de guiarte solo por sensación
Piel seca y electricidad estática orientan, pero no dicen el porcentaje real. Coloca un higrómetro lejos de cocina, ducha y suministro directo de aire y compara varios momentos del día.
El aire exterior frío se vuelve relativamente más seco al calentarse
Cada vez que entra aire frío por ventilación o fugas y se calienta, su humedad relativa baja. Sellar fugas evidentes y evitar ventilación excesiva puede ayudar sin añadir agua al aire.
Un humidificador debe usarse con un objetivo moderado
Subir demasiado la humedad favorece condensación en ventanas y superficies frías. Ajusta según clima, vivienda y recomendaciones del equipo; si ves agua condensada, reduce el objetivo aunque el número parezca cómodo.
Sequedad localizada puede venir del flujo de aire
Una cama o escritorio junto a una rejilla que sopla continuamente puede sentirse más seco que el resto de la casa. Cambia posición o dirección de aire sin bloquear rejillas necesarias para el sistema.
Fuentes
- Departamento de Energía de EE. UU. — Energy Saver — Eficiencia energética doméstica, climatización y consumo de equipos.