Una puerta que no engancha suele estar desalineada: la lengüeta del pestillo no entra en el hueco de la placa. Antes de limar metal o mover la placa, conviene comprobar bisagras, holguras y si la puerta ha cambiado con humedad, porque muchas veces el origen está en el lado opuesto al pestillo.
Mira dónde golpea el pestillo
Cierra lentamente la puerta y observa si la lengüeta queda alta, baja o desplazada hacia un lado respecto a la placa. Una marca de roce en la placa puede mostrar la dirección exacta del desajuste.
Aprieta primero tornillos de bisagras
Tornillos flojos dejan caer la puerta y cambian la posición del pestillo. Aprieta los accesibles sin pasarlos; si un tornillo gira sin agarrar, la reparación del agujero de la bisagra puede resolver el problema sin tocar la placa.
Ajusta la placa solo cuando la puerta ya esté bien colgada
Si las holguras son uniformes pero el pestillo sigue rozando, desplaza la placa una pequeña cantidad o amplía el hueco solo lo necesario. Evita limar mucho material porque debilita el cierre y puede dejar una abertura visible.
Movimiento estacional puede requerir tratar la causa
Si la puerta solo falla en épocas húmedas, revisa hinchazón de madera, acabado sin sellar o marco que se mueve. Rebajar la puerta de forma agresiva durante una estación puede dejar una holgura excesiva cuando cambie la humedad.