Un purificador con filtración de partículas puede reducir el polvo fino que permanece suspendido en el aire, pero no evita el polvo que ya se deposita en muebles, textiles y suelos. Funciona mejor como complemento de aspirado, limpieza y control de fuentes, no como sustituto.
Filtra partículas que pasan por el aparato
El purificador necesita mover suficiente aire de la habitación a través del filtro. Una unidad pequeña en un espacio grande puede capturar partículas cerca del aparato sin cambiar mucho el conjunto del ambiente.
El polvo grueso seguirá depositándose
Fibras, pelo y partículas grandes caen antes de llegar al purificador. Aspirar con buen filtro, limpiar superficies y reducir entrada de suciedad siguen siendo necesarios para ver menos polvo acumulado.
Elige capacidad adecuada al tamaño de la habitación
Compara el caudal de aire limpio o la recomendación de superficie del equipo con el tamaño real del espacio. Ubícalo donde pueda aspirar y expulsar aire sin quedar encerrado detrás de muebles o cortinas.
Mantén el filtro según el fabricante
Un filtro cargado reduce caudal y puede aumentar ruido. Cámbialo o límpialo en el intervalo indicado y evita equipos que generen ozono deliberadamente en espacios ocupados.