Las marcas en suelo laminado suelen aparecer por exceso de producto, agua demasiado abundante o suciedad que se arrastra en lugar de retirarse. Una mopa bien escurrida y poca dosis de limpiador suelen dar mejor resultado que empapar el suelo.
Aspira o barre antes de pasar la mopa
Polvo, arena y pelo se convierten en barro fino al mezclarse con agua y dejan líneas al secar. Usa un accesorio sin cepillo giratorio agresivo si el fabricante del laminado lo recomienda.
Usa muy poca agua
El laminado no debe quedar empapado, sobre todo en juntas y bordes. Humedece la mopa y escúrrela bien; si ves charcos o gotas que tardan en evaporarse, estás usando demasiada agua.
Dosifica el limpiador con precisión
Más producto no limpia más: deja una película que refleja la luz de forma irregular y atrae suciedad. Usa la concentración indicada para laminado y cambia el agua o la funda de la mopa cuando se ensucie.
Seca las zonas con marcas persistentes
Si al secar quedan velos, pasa una mopa de microfibra limpia y seca. Si las marcas vuelven tras cada limpieza, reduce la dosis de producto en el siguiente lavado en lugar de añadir abrillantadores.
Fuentes
- American Cleaning Institute — Cleaning Tips — Métodos de limpieza doméstica, uso y dosificación de productos y compatibilidad con materiales.